Martina González: “Las marcas buscan consistencia global, pero la confianza se hace localmente”
González asumió su nuevo cargo como marketing and branding director para Latinoamérica en Equifax en enero de este año. Antes, trabajó como directora de marketing y relaciones públicas, gerenta comercial, consultora de negocios y arquitecta senior de soluciones de información, desde el cargo más reciente al más antiguo. En total, lleva veinte años en la empresa. En la entrevista habla sobre su recorrido, sus expectativas y el compromiso del marketing con la sociedad y el contexto económico.
¿Recuerda en qué momento de su vida
identificó al marketing como una herramienta del mercado?
¿Cuándo y por qué decidió que esa iba a ser su
ocupación?
Mi camino hacia el marketing no fue lineal.
Empecé trabajando en análisis de datos y modelos de riesgo y
negocio, en un entorno muy técnico, y ahí entendí algo que después
definió mi carrera: los datos, por sí solos, no transforman la
realidad si no hay alguien capaz de interpretarlos, darles sentido y
convertirlos en decisiones.
Fue en ese contexto donde empecé a
ver al marketing como mucho más que una herramienta comercial. El
marketing, bien entendido, es la disciplina que conecta la
información con la acción, el negocio con las personas y la
tecnología con la confianza.
Elegí desarrollarme en esta área
porque es uno de los pocos lugares dentro de una organización donde
conviven estrategia, creatividad y análisis, pero también porque creo
que las marcas tienen una enorme capacidad de influir en cómo las
personas entienden la realidad económica, toman decisiones y acceden a
oportunidades. En industrias vinculadas a los datos y al sistema
financiero, el marketing no sólo comunica lo que una empresa hace;
también ayuda a que el sistema sea más transparente, más comprensible
y, en definitiva, más inclusivo.
Respecto a su nuevo cargo en Equifax, ¿de qué
manera piensa encarar la comunicación en la marca? ¿Qué
aspectos considera que deben mantenerse estables y cuáles
deberían reverse?
En esta nueva etapa el desafío
es construir una comunicación más integrada a nivel regional, pero
al mismo tiempo más relevante en cada mercado. Hoy las marcas
necesitan consistencia global, pero la confianza se construye
localmente, y encontrar ese equilibrio es uno de los grandes retos
del marketing actual.
Hay pilares que deben mantenerse
estables. El propósito de la compañía, el compromiso con el uso
responsable de los datos y la construcción de confianza son parte
de nuestra identidad y no cambian, especialmente en una industria
donde la credibilidad es el principal activo.
Lo que sí creo que
tiene que revisarse permanentemente es el rol del marketing dentro
de las organizaciones. Ya no alcanza con comunicar; hoy el
marketing tiene que aportar contexto, generar conocimiento y
ayudar a que las personas y las empresas tomen mejores decisiones.
En nuestro caso estamos trabajando para construir una marca más
cercana, más educativa y más consultiva, impulsando contenidos
vinculados a la inclusión financiera, al uso responsable del crédito
y también al impacto que tienen los datos en la vida cotidiana. El
desafío es pasar de una lógica de campaña a una lógica de impacto,
donde la construcción de marca esté cada vez más asociada a la
credibilidad, la utilidad y la confianza.
¿Cuáles fueron los principales logros personales
que alcanzó dentro y/o fuera de la marca durante el año
pasado?
El último año fue especialmente significativo
en mi carrera porque marcó una etapa de evolución hacia un rol más
estratégico y con mayor alcance regional, responsabilidad que estoy
asumiendo actualmente. Más que un logro puntual, lo que destaco es
haber podido ampliar la mirada del marketing, pasando de una gestión
centrada en productos a una construcción de marca más vinculada al
impacto que logramos en las personas, en las empresas y en el
sistema financiero en general. En ese proceso impulsamos una nueva
forma de relacionarnos con los consumidores, con iniciativas
orientadas a la educación financiera y al acceso a la información,
con el objetivo de que más personas puedan entender cómo funciona el
crédito, cómo se construye su perfil financiero y cómo tomar mejores
decisiones.
Creo que ahí hay un cambio muy importante para
nuestra industria: pasar de ser percibidos sólo como una fuente de
información a ser también un aliado en el desarrollo financiero de
las personas. Al mismo tiempo, trabajamos para ampliar el
posicionamiento de la compañía hacia otros espacios donde hoy
tenemos mucho para aportar, como el mundo de la prevención del
fraude, la identidad digital y la cobranza. En un contexto donde la
digitalización crece y los riesgos también, ayudar a que las
empresas y los consumidores operen con más seguridad se vuelve parte
central de nuestra propuesta de valor, y eso requiere también una
comunicación distinta, más cercana y más pedagógica.
En lo
personal, fue un año de mucho crecimiento en términos de liderazgo.
Trabajar en distintos mercados de Latinoamérica obliga a desarrollar
una mirada más amplia, más colaborativa y más orientada al largo
plazo. Asumir ahora una responsabilidad regional es, en gran parte,
resultado de ese recorrido, y lo tomo como una oportunidad para seguir
impulsando un marketing cada vez más estratégico, más basado en datos
y más comprometido con el rol que las empresas pueden tener en el
desarrollo económico y social de la región.
Tras un comienzo de año en el que los conflictos
político-económicos a nivel global afectan directamente a los
consumidores, ¿piensa que el marketing necesita dialogar y
comprometerse con problemáticas sociales? ¿Por qué?
Creo que hoy es imposible pensar el marketing separado del contexto
social y económico. Las decisiones de consumo, el acceso al crédito,
la confianza en las instituciones y hasta la forma en que las
personas se vinculan con el sistema financiero están profundamente
influenciadas por lo que ocurre a nivel global y local, y las marcas
forman parte de ese mismo entorno.
Durante mucho tiempo se pensó
que el marketing debía limitarse a comunicar beneficios, pero hoy las
personas esperan algo más. Esperan claridad, información,
acompañamiento y, sobre todo, coherencia entre lo que una marca dice y
lo que hace.
Comprometerse con problemáticas sociales no significa
opinar sobre todo, sino entender el impacto que tienen nuestras
decisiones. En nuestro caso, hablar de datos, de crédito, de inclusión
financiera o de prevención del fraude es hablar de oportunidades, pero
también de acceso, de desarrollo y de confianza.
Por eso creo que
el marketing más relevante hoy es el que logra combinar crecimiento
con responsabilidad. Las compañías que ayudan a explicar el contexto,
que generan información útil y que contribuyen a que las personas
tomen mejores decisiones construyen algo más fuerte que una marca:
construyen confianza. Y en un mundo cada vez más incierto, la
confianza es el activo más valioso que una organización puede tener.